VOY A ESCRIBIR OTRO BLOG

Está decidido.


EL DAÑO YA ESTÁ HECHO

Ayer me sentí francamente sorprendido por las opiniones de la reina en el libro que sobre ella ha escrito un personaje tan despreciable como Pilar Urbano. Aparte de mi sorpresa, por la frivolidad y el profundo desconocimiento que demuestra, también me sentí tremendamente defraudado por la Casa Real, que siendo una institución con la que no está acorde mi forma de pensar, siempre he defendido porque creo que desempeña un papel de peso en este país, y que siempre se ha movido de una forma bastante discreta. Creo que la Casa Real actua como perfectos embajadores de España, y refuerzan su imagen de estabilidad ante el mundo. Por supuesto que cobran dinero, pero como lo hace cualquier diplomático.

El problema aquí está en que ellos no han sido elegidos, por lo cual, aunque obviamente tengan opiniones, no pueden hacerlas públicas mientras éstas afecten a los ciudadanos. Me explico, un cargo público puede opinar de lo que quiera porque al fin y al cabo se verá tarde o temprano sometido a un referendum para que los ciudadanos revaliden o no su puesto como portavoz, pero estamos hablando de algo muy distinto.

La frivolidad con la que la reina trata la violencia de género o la razón por la que cree que debe darse clase de religión en el colegio (se decanta por el creaccionismo frente a la evolución), daría para escribir largo y tendido, pero básicamente me voy a enfocar en mostrar lo que opino sobre el desprecio que demuestra hacia las persona homosexuales.

Cuando de una manera francamente despectiva dice que la unión entre dos hombres o dos mujeres no puede llamarse matrimonio, se apoya en el significado de la palabra. De la misma forma, y apoyándose en el significado de esa palabra, la unión entre dos lesbianas sí podría llamarse matrimonio, y habría que retirar el título a cualquier mujer que sea estéril. Y siguiendo con esa línea, a la gente habría que pagarle el salario con sacos de sal, en lugar de dinero. También se debería circulas por las carreteras con carretas, que para eso se hicieron. Los ejemplos son innumerables.

También es impresionante su desconocimiento de lo que significa el orgullo gay. El subirse a una carroza, algo que no hace demasiada gente teniendo en cuenta que en el último año acudió un millón de personas al orgullo gay en madrid, es una opción más en la celebración de la igualdad, en la fiesta en la que se reivindica que los homosexuales no merecen ser discriminados, que no son perros (tal y como piensa la autora del libro). Quizás para algunos heterosexuales a todo esto se le está dando demasiada importancia, pero no es así. ¿Cuántos adolescentes heterosexuales se han suicidado por la presión sobre su orientación sexual?, ¿cuántos heterosexuales han sido apaleados, humillados y despedidos de sus trabajo por su orientación sexual?  Se lleva trabajando muchos años para acabar con esta lacra y permitir que el día de mañana no haya una diferencia real entre los hombres, sea cual sea su orientaciòn sexual, pero voces con peso como las de la reina de España, dan alas a un buen número de intransigentes que seguirán haciendo esfuerzos para que no exista una igualdad de derechos reales.

Sólo quiero añadir que la supuesta nota de disculpa alegando “inexactitudes” en el texto no me vale. El daño ya está hecho, y probablemente sólo podría enmendarse con unas declaraciones reales, en las que no se ponga en duda la ley aprobada en el parlamento español, y se demuestre de verdad el repeto que la reina dice profesar hacia los homosexuales.


MOMENTO PIS


REGRESO A LA TIERRA

Bueno bueno bueno. Ha sido poner el pie en Madrid y zambullirse de nuevo en el trabajo. Pero no quiero hablar de eso, que es aburrido. El viaje a la India fue una auténtica experiencia. Me encantó porque aquello resultó ser lo más parecido a aterrizar en otro planeta. Tuvimos bastante suerte con el tiempo y tampoco nos pusimos enfermos jamás, a pesar de que toda la comida picaba bastante. Lo curioso quizás del viaje es que aquello que me despertaba más expectativas, no fue para tanto, y viceversa. He visto cosas tristes y a la vez algunas de las cosas más hermosas que he visto nunca. En breve pondré algunas fotos y contaré un poco sobre la experiencia.

India queda tan lejos ya.


LA EXPERIENCIA PIXMANIA

Cuento brevemente la putada que nos ha hecho Pixmanía, por si puede evitar que algún otro caiga en sus redes. Como regalo de boda, mi hermana nos regaló una magnífica cámara reflex digital comprada por la web en Pixmania, que iba a ser genial para usar en nuestro viaje a la India. Cuando llegó, los manuales no veníani ni en castellano ni en inglés, por lo que cual tarde casi tres semanas en conseguir que me enviaran el manual (y pagando, claro). Una vez recibido, y ya dispuesto a juguetear con la cámara… ¡ésta está estropeada!  Y lo peor de todo, Pixmanía solo cambia los artículos 7 días después de haberlos comprado, con lo que nos tenemos que tragar la cámara estropeada -que no es precisamente barata- y llevarla al servicio técnico, donde después de varias semanas, nos devolverán una cámara que ni siquiera se ha usado y que ya ha tenido que ser reparada. Por supuesto, hay que olvidarse de la cámara de fotos para la luna de miel.

Queridos señores de Pixmania, han perdido ustedes un cliente y les aseguro que desaconsejaré a cualquiera su tienda por el infame servicio que nos han dado.


EL VIAJE

Dejando atrás los malos tragos y las noticias que nunca quieres que te den, hay que mirar para adelante y en ésas estamos. En tres días, estaremos en Helsinki, y en cuatro en Mumbai. Pasaremos tres semanas visitando templos en Tamil Nadu y recorriendo los backwaters y las playas -si el tiempo acompaña- en Kerala. Seguro que será una auténtica experiencia personal y en mi caso quizás más porque me encuentro en un modo un tanto espiritual ultimamente.

Me despido de vosotros hasta finales de septiembre.


JK5022

Qué mal, qué escalofriante. Lo siento mucho Jorge, que los tuyos salgan adelante.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.